Vuelve Scary Harry!

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«―¡Ay, ay, ay, qué malajá! ―se lamentaba el fantasma español, mientras su mirada vagaba inquieta por las estanterías.
Otto se lo había llevado sin perder tiempo a la biblioteca secreta, Fernando se había acurrucado en el rincón más apartado y se veía descompuesto. Acongojado, se había envuelto en la capa roja, y las puntas retorcidas de su bigote apuntaban con tristeza hacia el suelo.
―Otto, tienes que conseguir que esa señorona horripilante se largue de mi casa. ¡Es una catástrofe! ¿Qué hecho yo para merecer esto?
―A ver si te tranquilizas un poco ―trató de apaciguarlo Otto.
―¿Que me tranquilice? ―exclamó Fernando indignado―. ¡Jamás de los jamases!»

Sonja Kaiblinger. Scary Harry. Expertos en espectros. Edelvives. 2019
Ilustraciones: Fréderic Bertrand
Traducción: María Alonso Seisdedos
Título original: Scary Harry. Meister aller Geister

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Un veterinario moi tímido

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«Unha emotiva historia que nos fala de cando perdemos a cabeza e o corazón, e do apoio que nos brindan os bos amigos.»

Milja Praagman (texto) Pim Lammers (ilustracións)
O granxeiro e o veterinario (Der boer en der dierenarts)
Hércules de Edicións, 2019
Tradución: María Alonso Seisdedos e Antón Vialle

Como si hubiera sido ayer…

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«Todo eso acaeció hace siglos.
Ya he intentado contar mi historia, mas comprendí muy pronto que no le interesa a nadie. Tengo que omitir detalles cruciales como el de las perlas de la vida, con lo cual la gente (en el mejor de los casos) se cree que estoy de guasa o (en el peor) que estoy loco de atar.
Así que, ni mu, como decís vosotros.
A veces me pregunto si la gente reaccionaría de otro modo si tuviera aspecto de viejo. Es decir, si estuviera encorvado, calvo, con arrugas, si me temblara la voz y tuviera una orejas grandes surcadas de venillas y la ropa me sobrara por todas partes. Creo que, si así fuese, a la gente ni se le ocurriría pensar que pudiera estar de guasa. Supondrían que chocheaba.
“Está bueno el viejo Alf ―dirían―. Otra vez le ha dado por los vikingos.”
“¿Qué me dices? Ay… Ayer la tomó con Charles Dickens. ¡Que lo había conocido, dijo!”
“¡Pobre infeliz! Menos mal que es inofensivo. Se le va la olla, pero es inofensivo.”
El caso es que no tengo aspecto de viejo. Tengo aspecto de niño de once años.»

Ross Welford. El chico que tenía 1000 años. Edelvives 2019
Traducción: María Alonso Seisdedos

Todas as lectoras son extraordinarias!

Interesante e nutritiva a conversa de onte arredor da tradución coas lectoras dos clubs da Biblioteca Municipal da Estrada, a cargo de MN Soutelo.
Con David Álvarez, Carlos Valdés (Irmás Cartoné) e Lucía Gómez.
Grazas á Biblioteca da Estrada por axudarnos a visibilizar o oficio!

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Tempo sempre hai!

Para chapuzar nas pozas,
para coñecer novos amigos,
para facer malabarismos
e para observar os paxaros.

Cinco minutiños máis
Texto e ilustracións: Marta Altés
Tradución: María Alonso Seisdedos
Blackie-Books, S. L. U. Barcelona, 2019

¡Empiezan las aventuras de Scary Harry!

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―Mira qué pintas lleva el tipo que conduce. Yo creía que los médicos de vuestro mundo iban siempre con bata blanca ―prosiguió Vincent señalando al chófer, que bajaba de la camioneta con gran esfuerzo.
El conductor llevaba una túnica negra con capucha. A la escasa luz del crepúsculo, parecía casi una sombra.
―¿No será Darth Vader? ¿O un ladrón? ―siguió diciendo el murciélago, mientras la inesperada figura atravesaba el césped del vecino a grandes zancadas―. ¡Está claro! Como el vejestorio la ha palmado, vienen a robarle. Típico. Seguro que tiene una pasta gansa en su casa. Con estos viejos chochos siempre pasa lo mismo. Tienen billetes debajo del colchón, lingotes de oro en el armario…

Sonja Kaiblinger, Un equipo de miedo, Edelvives, 2018
(ilustraciones de Fréderic Bertrand) Trad.: María Alonso Seisdedos

Al chico se le escapó una sonrisa. La primera vez que se había topado en ese mismo salón con el esqueleto de la túnica y los botines deportivos de distinto color, casi se hace pis en los pantalones. Pero eso ya era cosa del pasado. Al final resultó que el de la guadaña era un tipo encantador y chistoso. ¿Qué culpa tenía él del trabajo que estaba obligado a desempeñar? Harold enviaba todas las noches tarros de cristal con almas recién recolectadas al Más Allá. El portal que unía los dos mundos se encontraba justo allí, en el salón de la tía Sharon, concretamente en el viejo reloj de péndulo.

Sonja Kaiblinger, Mala hierba nunca muere, Edelvives, 2018
(ilustraciones de Fréderic Bertrand) Trad.: María Alonso Seisdedos